Un nuevo diseño de stent para la anastomosis —la unión de estructuras tubulares como los intestinos— incorpora una avanzada matriz de microagujas capaz de favorecer la cicatrización de los intestinos tras la cirugía y liberar fármacos en respuesta a la inflamación. El stent mostró beneficios terapéuticos en ratones con colitis y resultó seguro en minicerdos, lo que sugiere que podría ofrecer una plataforma versátil tanto para el tratamiento quirúrgico como para el tratamiento de trastornos intestinales como la enfermedad de Crohn y el cáncer de colon. Los pacientes con afecciones intestinales graves a menudo deben someterse a una intervención quirúrgica para extirpar las secciones enfermas del intestino. Sin embargo, la cirugía intestinal es bastante arriesgada y requiere una ejecución técnica casi perfecta. Los cirujanos a menudo deben volver a conectar los tramos intestinales sanos restantes mediante una anastomosis, lo cual es técnicamente complejo y conlleva un riesgo de fugas, daño tisular e infección. Además, el tratamiento postoperatorio es fundamental para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de complicaciones. Sin embargo, los fármacos actuales suelen ser de acción sistémica y conllevan efectos secundarios graves, y la anastomosis puede complicar aún más el tratamiento postoperatorio. Para matar dos pájaros de un tiro, Ruyi Zhou y sus colegas diseñaron su plataforma de stent anastomótico con microagujas (microneedle anastomotic stent, MAS). La tecnología se basa en un stent biodegradable que presenta sólidas propiedades mecánicas y minimiza cualquier posibilidad de fuga en el lugar de la anastomosis. Además, cuenta con una matriz de microagujas capaces de liberar fármacos precargados en respuesta a la inflamación local, lo que permite un tratamiento terapéutico localizado y a demanda. El MAS penetró eficazmente en el tejido y liberó fármacos cuando se probó en muestras ex vivo de 15 pacientes y en un modelo murino de colitis, y resultó seguro en un modelo de minicerdos con lesión intestinal inflamatoria. Zhou y sus colegas abogan por seguir investigando para probar el MAS durante períodos más prolongados en animales de gran tamaño, así como por aprovechar la impresión 3D y los biosensores integrados para perfeccionar su diseño y mejorar sus capacidades de monitorización.