Las estrategias de conservación más efectivas para proteger a los vertebrados a escala global son las que van dirigidas a mitigar los efectos de la sobreexplotación, la pérdida de hábitat o el cambio climático, las amenazas más extensas y con mayor impacto en todo el planeta. Esta es una de las conclusiones principales de un artículo liderado por los investigadores Pol Capdevila, de la Facultad de Biología y el Instituto de Investigación de la Biodiversidad (IRBio) de la Universidad de Barcelona, y Duncan O’Brien, de la Universidad de Bristol (Reino Unido).