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La IA y la digitalización transforman la lucha contra la extinción global, según revela un informe de referencia

El informe State of the World’s Plants and Fungi 2026 de Royal Botanic Gardens, Kew, revela que aún no se ha comprendido plenamente la verdadera escala de la crisis de biodiversidad, pero los rápidos avances en datos y tecnología resultan esperanzado

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Royal Botanic Gardens Kew

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The Royal Botanic Gardens, Kew has completed its Digitisation Project, with more than 7 million plant and fungal specimens now readily and freely accessible via Kew's Data Portal. The data unlocked through the programme will help scientists around the globe with their research. 

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Credit: Jeff Eden © RBG Kew

En un cambio radical respecto al primer informe State of the World’s de Kew, publicado hace diez años, el sexto informe State of the World’s Plants and Fungi, publicado el 16 de junio de 2026, reúne la experiencia de más de 400 científicos de 40 países para explorar cómo las nuevas tecnologías están transformando la carrera por salvar la naturaleza. El informe sostiene que la tecnología puede ser una aliada de la naturaleza, con herramientas digitales que exponen lagunas críticas en el conocimiento científico y señalan dónde es más urgente actuar para proteger las plantas y los hongos. 

Las plantas y los hongos sustentan la vida en la Tierra en su totalidad: regulan el clima, almacenan carbono y proporcionan alimentos y medicinas. Sin datos fiables sobre qué especies existen, dónde se encuentran a lo largo y ncho del globo, y cuáles son los impactos de un clima cambiante, el informe advierte de que los esfuerzos de conservación podrían pasar por alto a las especies más vulnerables, y de que podrían perderse oportunidades para descubrir nuevos medicamentos y desarrollar cultivos sostenibles para el futuro. 

El profesor Alexandre Antonelli, director ejecutivo de Ciencia en RBG Kew, afirma: 

‘Este informe una visión fascinante y enormemente valiosa del futuro de las plantas y los hongos. Científicos, profesionales del sector y cualquier persona con un gran interés por la biodiversidad cuentan ahora con datos y herramientas sin precedentes para aprender y contribuir de formas más rápidas, mejores y con mayor impacto que nunca. La revolución digital está derribando las barreras de la distancia física y del acceso, e impulsando una colaboración más equitativa a escala global. Aunque documentar y proteger toda las formas de vida en la Tierra sigue siendo un reto enorme, la digitalización y las tecnologías asociadas hacen que cada vez tenga más esperanza en nuestra capacidad para conseguirlo.’ 

Tecnología: ¿aliada de la naturaleza? 

A pesar de la magnitud de la crisis, el informe identifica un importante punto de inflexión impulsado por los rápidos avances en IA, digitalización e intercambio global de datos. Durante siglos, científicos de todo el mundo han prensado, secado y etiquetado plantas y hongos recogidos en todos los rincones del planeta, pero la mayoría de las personas no podía acceder a ellos. Hasta ahora. Gracias a los avances tecnológicos, millones de especímenes preservados de plantas y hongos se están digitalizando y analizando a una escala sin precedentes, lo que permite a los investigadores comparar material a distancia, corregir especies mal identificadas y descubrir biodiversidad que hasta ahora había permanecido oculta. Todo ello está transformando los esfuerzos de conservación y ofreciendo esperanza para el futuro. Por ejemplo: 

  • En Costa Rica, los investigadores científicosaumentaron en casi un 20% la diversidad fúngica conocida del país al combinar registros publicados con colecciones digitalizadas, lo que proporcionó nuevos conocimientos sobre cómo influye el clima en la distribución de los hongos, estableciendo bases fundamentales para futuras investigaciones. 

  • La IA puede ‘aprender’ a identificar plantas difíciles, como ciperáceas y esfagnos, que presentan rasgos distintivos microscópicos, ayudando a los taxónomos a identificar especies con mayor rapidez y a señalar aquellas que podrían ser nuevas para la ciencia.  

  • Investigadores que trabajaban en turberas de la República del Congo enviaron a científicos de Kew imágenes tomadas con un teléfono móvil de una planta poco habitual. Estas imágenes indicaban que podría tratarse de una nueva especie del género Sabicea. Las imágenes digitales y la colaboración en tiempo real pueden ayudar en la descripción de nuevas especies cuando se combinan con especímenes físicos y digitalizados, especialmente en regiones remotas o poco estudiadas. 

  • Científicos del Millennium Seed Bank en Kew y del Morton Arboretum, en Estados Unidos, han demostrado que los datos digitalizados sobre dónde y cómo se recogieron las semillas pueden utilizarse para estimar la diversidad genética conservada en los bancos de semillas, ayudando a los expertos a tomar decisiones mejor fundamentadas sobre la restauración de hábitats y la reintroducción en medios naturales de especies vegetales amenazadas. 

Digitalización record 

El informe se publica cuando Kew acaba de completar un proyecto pionero, financiado principalmente por el Gobierno del Reino Unido a través del de Departamente de medio ambiente (Defra), para digitalizar los 7,4 millones de especímenes presentes en las colecciones de su herbario y su fungario de sus colecciones. Si todas las imágenes de estos especímenes se colocaran una detrás de otra, se extenderían a lo largo de casi 3.000 km, una distancia suficiente para llegar desde Kew el este de Canadá. Lo que se está encontrando en esos armarios y cajas es extraordinario: especies nuevas para la ciencia, nuevas formas de entender el pasado, las huellas del cambio climático ocultas en flores prensadas hace un siglo y mucho más. La digitalización nos ayuda a descubrir nuevas formas de vida, comprender las pérdidas, seguir los cambios, abrir las colecciones, compartir el conocimiento de manera más justa y entender los desafíos con mayor claridad, ayudándonos a encontrar nuevas soluciones para proteger y comprender la vida en la Tierra. Este nuevo recurso en línea ofrece a investigadores, responsables políticos y conservacionistas de todo el mundo acceso gratuito a uno de los recursos botánicos y fúngicos más completos del planeta. 

Mary Creagh, ministra de Naturaleza, Defra, afirma: ‘Ha sido un honor que me invitaran a fotografiar el último espécimen de la extraordinaria colección de herbario y fungario de Kew, formada por 7,4 millones de ejemplares. Hacer que todos estos importantes datos sean accesibles a escala global no es solo un hito científico, sino que también permite poner al alcance de todos un tesoro de conocimiento útil. Con el apoyo de Defra, este tipo de transformación digital está poniendo datos vitales sobre biodiversidad en manos de investigadores, responsables políticos y conservacionistas de todo el mundo, ayudándonos a actuar con mayor rapidez y equidad para proteger la naturaleza, adaptarnos al cambio climático y apoyar medios de vida sostenibles. En esta década crítica para detener y revertir la crisis de la biodiversidad, aprovechar herramientas como la IA y la digitalización es esencial para ayudarnos a salvaguardar especies, apoyar a las comunidades locales y cumplir los compromisos medioambientales.’  

Revirtiendo más de 400 años de desigualdad en la ciencia  

Aunque las nuevas tecnologías están creando oportunidades nunca vsitas, el informe advierte de que las grandes lagunas en los datos mundiales sobre biodiversidad siguen limitando la acción global. 

A pesar de los crecientes esfuerzos internacionales, actualmente menos del 16% de los especímenes de herbario del mundo han sido fotografiados y puestos a disposición en formato digital1, lo que deja enormes puntos ciegos en nuestro conocimiento. Estas lagunas son especialmente acusadas en algunas zonas del Sur Global, donde los ‘herbarios silenciosos’, poco conocidos e insuficientemente digitalizados, hacen que los modelos mundiales de biodiversidad y las predicciones climáticas estén sesgados, y que las decisiones de conservación se estén tomando, por tanto, con información incompleta o sesgada. En Honduras, los registros digitalizados de herbarios revelaron que alrededor del 33% del total de especies registradas en áreas protegidas no figuraban en los planes de gestión para la conservación, mientras que colecciones mal conectadas en países como Nigeria siguen siendo en gran medida invisibles para la ciencia mundial de la biodiversidad, a pesar de contener información de importancia vital. 

Sin embargo, las inversiones bien dirigidas pueden marcar la diferencia. Por ejemplo, el proyecto Today’s Flora for Tomorrow ha digitalizado 37.000 especímenes de Madagascar, ayudando a garantizar que los científicos malgaches puedan acceder a estos especímenes de plantas y hongos, y a sus datos, y utilizarlos para comprender y conservar la rica biodiversidad de Madagascar. 

Las nuevas tecnologías también pueden ayudar a devolver poder, reconocimiento y capacidad científica a los países de origen, y, por primera vez en la historia moderna, muchos holotipos (el espécimen original de referencia utilizado para nombrar una nueva especie por primera vez) permanecen en los países donde fueron recolectados. El informe revela que la distancia media entre el lugar donde se recolectó un espécimen holotipo y el herbario en el que se conserva actualmente se ha reducido en un 70%, pasando de casi 9.000 km a comienzos del siglo XIX a 2.654 km a comienzos del siglo XXI. Las colecciones digitalizadas también están sacando a la luz las contribuciones ocultas de recolectores que habían sido pasados por alto, incluidas las aportaciones de mujeres a la micología (ciencia que estudia los hongos) del siglo XX, soldados de la Primera Guerra Mundial que recogieron plantas en el frente, científicos ciudadanos y comunidades indígenas. La digitalización de colecciones etnobotánicas1 ha revelado usos poco conocidos, ha preservado conocimientos tradicionales, ha conectado a las comunidades con su pasado y está fomentando estudios colaborativos e interculturales. 

Landy Rajaovelona, botánico sénior de Kew Madagascar, afirma: ‘Madagascar es una de las regiones con mayor riqueza de biodiversidad del mundo, pero muchas de sus especies de plantas y hongos siguen sin documentarse, están poco estudiadas o se encuentran cada vez más amenazadas. Al digitalizar nuestras colecciones físicas, estamos tomando medidas concretas para evaluar los riesgos de extinción, impulsar una conservación eficaz y formar a la próxima generación de científicos de Madagascar. Y, al hacer que los datos sobre biodiversidad sean más accesibles para expertos locales e internacionales, podemos ayudar a garantizar que la flora única de Madagascar siga inspirando descubrimientos, apoyando medios de vida y manteniendo ecosistemas sanos para las generaciones futuras.' 

La magnitud real de la extinción ha sido subestimada 

Actualmente, 29.748 especies de plantas y 411 especies de hongos están en peligro de extinción1, pero solo se ha evaluado una fracción de las especies conocidas (el 18% de las plantas y el 0,6% de los hongos). Menos de 1.000 especies de plantas han sido declaradas oficialmente extintas; es probable que muchas más hayan desaparecido. En consecuencia, la magnitud real de las extinciones probablemente se ha subestimado. 

El reto se ve agravado por el hecho de que más de 100.000 especies de plantas y más de 2 millones de especies de hongos siguen siendo desconocidas para la ciencia (hasta la fecha se ha descrito menos del 10% de la diversidad de hongos), muchas de las cuales podrían extinguirse antes de recibir un nombre y ser estudiadas. Más de 4.600 nuevas especies de plantas y 7.800 especies de hongos fueron descritas para la ciencia en 2024 y 2025, entre ellas Purpureocillium atlanticum, un hongo encontrado en la Mata Atlántica de Brasil emergiendo de una araña de trampilla a la que había infectado y consumido. Sin embargo, el proceso de describir una nueva especie puede ser muy lento, como ejemplifica la palmera fantasma de Borneo (Plectocomiopsis hantu), que fue descrita 92 años después de ser recolectada por primera vez. Además, el ritmo al que se describen nuevas especies de plantas se ha mantenido constante durante décadas y, aunque en el caso de los hongos es más alto, apenas estamos empezando a conocer esa diversidad. Los científicos advierten de que el ritmo debe acelerarse, ya que la taxonomía se encuentra ahora, en la práctica, en una carrera contra la extinción. La digitalización y los modelos matemáticos pueden ayudar de forma significativa a acelerar la descripción de nuevas especies y la forma en que se evalúa la extinción. 

El informe también reconoce la necesidad de replantear de forma fundamental cómo se evalúa la extinción, subrayando que los enfoques tradicionales —que tratan a las especies como vivas o extintas— no reflejan la realidad. En la práctica, la extinción suele ser incierta, ya que muchas especies son raras, están mal registradas o han sido poco estudiadas, lo que hace difícil demostrar su ausencia. En consecuencia, la 'pérdida desconocida de biodiversidad' —la pérdida no registrada tanto de especies conocidas como desconocidas— constituye una importante laguna de conocimiento (denominada déficit de Katuš) y un peligroso punto ciego para la conservación. 

Para abordar este problema, los científicos proponen el uso de modelos probabilísticos que utilicen registros digitalizados de herbarios, historiales de observación y modelos estadísticos para estimar si una especie está realmente extinta o simplemente no ha sido detectada. Estos enfoques ya se utilizan ampliamente en la conservación animal, pero solo recientemente han empezado a aplicarse a plantas y hongos, con el potencial de revelar una gran brecha oculta entre las extinciones reales y las documentadas. Del mismo modo, pueden utilizarse para predecir la probabilidad de que especies y poblaciones se extingan en el futuro, ayudando a orientar los esfuerzos de conservación. 

El cambio climático está alterando los ritmos de la naturaleza de formas complejas e impredecibles  

Los especímenes de herbario digitalizados también han facilitado nuevos estudios en los trópicos y el Ártico, zonas poco estudiadas en gran medida debido a dificultades logísticas. El primer estudio global exhaustivo sobre el tiempo de floración, que utilizó IA para analizar ocho millones de especímenes de herbario digitalizados, revela que la floración se ha desplazado una media de 2,5 días por década durante el último siglo. Estos cambios no son uniformes: la floración se adelanta o se retrasa según la ubicación, lo que revela que el cambio climático está alterando los ritmos de la naturaleza de formas complejas e impredecibles. En algunas regiones, los desplazamientos parecen estar impulsados no solo por la temperatura, sino también por cambios en los patrones de lluvia. La duración y la sincronía de los periodos de floración también se están viendo afectadas, alterando relaciones establecidas desde hace mucho tiempo entre plantas y polinizadores. Por ejemplo: 

  • En los Ghats occidentales de la India, un importante árbol forestal (Terminalia paniculata) ha mostrado un marcado descenso en la floración sincronizada, que pasó del 79% en la década de 1950 al 47% en la década de 1990, lo que supone una amenaza para los polinizadores y para la estabilidad general del ecosistema.  

  • En el Ártico canadiense, los tiempos de floración de las plantas están cambiando de forma desigual entre especies, y el periodo de floración se está acortando. Estos cambios aparentemente pequeños pueden tener consecuencias importantes a escala mundial. 

Una revolución genómica en el estudio de los hongos 

Por primera vez, los científicos están generando genomas de alta calidad (comparables a los obtenidos a partir de material fresco) a partir de especímenes muy antiguos, algunos de hasta 180 años. Al permitir descifrar genomas congelados en el tiempo, este avance hace posible aprovechar siglos de especímenes preservados en fungarios de todo el mundo, convirtiendo los especímenes históricos de fungario en una auténtica mina de oro genómica para descubrir nuevos medicamentos, proteger cultivos y predecir brotes de enfermedades.  

Con más del 90% de las especies de hongos aún desconocidas para la ciencia, esta capacidad para revelar los secretos de las especies conocidas podría transformar nuestra comprensión de uno de los reinos de la vida más importantes y dar lugar a multitud de nuevos usos. Este avance también sustenta una ambición mucho mayor, ya que Kew, junto con socios del Reino Unido, ha puesto en marcha un proyecto para crear la mayor biblioteca de genomas de hongos del mundo. Su objetivo es secuenciar miles de especies, incluidas muchas que son raras, están extintas en la naturaleza o nunca se han muestreado para secuenciación de ADN. 

Irina Druzhinina, Investigadora Principal Senior en Diversidad y Sistemática de Hongos en RBG Kew, afirma: ‘La taxonomía de los hongos sigue siendo una de las fronteras más apasionantes del descubrimiento científico, aunque quizá sea también una de las más abrumadoras a las que nos enfrentamos.’  

Un llamamiento a la colaboración global 

El informe concluye que mejorar, conectar y compartir datos sobre biodiversidad a escala global es una de las formas más rápidas y con mejor relación coste-eficacia de reforzar los esfuerzos de conservación. Conectar digitalmente herbarios, bancos de semillas y planes de gestión puede mejorar de forma la eficacia de estas medidas, y permitir acciones más rápidas y mejor dirigidas para evitar extinciones. La infraestructura digital de biodiversidad de Brasil, altamente coordinada y capaz de conectar bases de datos de especímenes, herbarios virtuales, recursos taxonómicos y herramientas de conservación, ejemplifica cómo unos datos mejor conectados pueden impulsar acciones más rápidas y eficaces, identificar con rapidez lagunas en biodiversidad y detectar especies pasadas por alto. 

Sin embargo, el informe subraya que es esencial que este intercambio sea equitativo. La digitalización y la IA podrían amplificar errores, sesgos y desigualdades existentes si los datos en los que se basa no se amplían y mejoran, por lo que existe una necesidad crítica de implementar prácticas estandarizadas, mejor formación y acción internacional coordinada. 

Como afirma Martin Cheek, investigador principal senior en RBG Kew: 'El potencial de la IA es enorme, pero por ahora sigue siendo eso, potencial'.  

Por ello, el informe reclama nuevas alianzas entre el sector tecnológico y las organizaciones medioambientales, además de hacer un llamamiento a gobiernos y financiadores para que inviertan en colecciones con recursos actualmente insuficientes. Trabajando juntos, podemos acelerar colectivamente nuestra comprensión de la biodiversidad, evitar su pérdida y guiar su recuperación. 


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