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La salud cerebral está determinada por factores mentales, físicos, ambientales y de estilo de vida durante toda la vida

Según una nueva declaración científica de la American Heart Association, se necesita más investigación para evaluar cómo los factores cotidianos, desde la primera infancia hasta la edad adulta, influyen en la salud cerebral y afectan el riesgo de pr

Peer-Reviewed Publication

American Heart Association

Aspectos destacados de la declaración:

  • La salud cerebral de una persona está influenciada por su salud psicológica, entorno, calidad del sueño, sus condiciones sociales y afecciones crónicas durante toda la vida. Los acontecimientos y experiencias de la vida, incluso en la primera infancia, también afectan el desarrollo cerebral y la salud cerebral a largo plazo.
  • Los hábitos de vida saludables, como llevar una dieta saludable; realizar actividad física y dormir lo suficiente; evitar el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol o de sustancias ilícitas; y reducir el estrés, pueden mejorar la salud cerebral durante toda la vida.
  • La nueva declaración científica identifica oportunidades para proteger la salud cerebral y reducir el riesgo de sufrir un ataque o derrame cerebral, deterioro cognitivo y demencia mediante la promoción de comportamientos de estilo de vida saludables, la mejora de las condiciones ambientales, la ampliación del acceso a los cuidados de salud y el aumento del apoyo social para la salud y el bienestar mental.

Prohibida su divulgación hasta las 4:00 a. m., CT/5:00 a. m., ET del martes, 28 de abril del 2026

DALLAS, 28 de abril del 2026 — La salud cerebral no depende únicamente de la genética ni de lo que ocurra después en la vida. Cada vez son más las investigaciones en las que se demuestra que hay una serie de factores—desde la salud mental y el sueño hasta el entorno, el estilo de vida y las condiciones sociales—que tienen un papel fundamental en el funcionamiento y el envejecimiento del cerebro. En una nueva declaración científica de la American Heart Association (la Asociación Americana del Corazón) publicada hoy en la revista profesional científica revisada por expertos de la Asociación, Stroke, se destaca cómo las experiencias que comienzan en las primeras etapas de la vida y continúan durante esta pueden influir en la salud cerebral y afectar el riesgo de derramecerebral.org, deterioro cognitivo o demencia en la vejez.

En la nueva declaración científica “Salud cerebral durante toda la vida: un marco para estudios futuros”, se destacan las oportunidades de detección temprana, prevención e intervención para proteger la salud cerebral y apoyar un envejecimiento saludable.

Según la Oficina del Censo de los Estados Unidos, se prevé que la cantidad de adultos estadounidenses de 65 años o más aumente de 58 millones en el 2022 a 82 millones en el 2050, lo que supone un incremento del 42%, y se espera que la proporción del grupo de edad de 65 años o más respecto a la población total aumente del 17% al 23%. Se estima que el envejecimiento de la población de EE. UU. aumentará la prevalencia de afecciones cerebrales que repercuten en la memoria, el pensamiento, las habilidades de comunicación y la salud mental.

“A medida que los avances médicos y científicos prolongan la esperanza de vida, la salud cerebral cobra cada vez más importancia”, afirmó la presidenta del grupo de redacción de la declaración científica, Elisabeth Marsh, M.D., FAHA, profesora de neurología y directora asociada del programa de residencia en neurología de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins y del Centro del Ataque o Derrame Cerebral del Centro Médico Johns Hopkins Bayview en Baltimore. “La cantidad de personas con deterioro cognitivo relacionado con la edad está aumentando rápidamente, lo que genera una carga significativa a nivel personal, emocional y para el sistema de salud”.

Según las estadísticas sobre enfermedades cardíacas y derrames cerebrales (ataques cerebrales) del 2026 de la American Heart Association (sitio web en inglés), el ataque o derrame cerebral ahora es la cuarta causa principal de muerte en los EE. UU. En una declaración científica sobre el deterioro cognitivo tras un ataque o derrame cerebral (sitio web en inglés) del 2023 de la American Heart Association y la American Stroke Association, se destacó que más de la mitad de las personas que sobreviven a un ataque o derrame cerebral presentan deterioro cognitivo durante el primer año posterior al episodio, y que hasta 1 de cada 3 podría desarrollar demencia en un plazo de 5 años.

En investigaciones anteriores sobre la salud cerebral se han considerado factores que dañan los vasos sanguíneos y reducen el flujo sanguíneo al cerebro, lo que puede aumentar el riesgo de sufrir un ataque o derrame cerebral, deterioro cognitivo o demencia. Las investigaciones recientes también se han centrado en el papel de los factores psicológicos, ambientales, de estilo de vida y sociales que afectan la salud cerebral durante toda la vida.

“Durante mucho tiempo nos hemos centrado en controlar factores de riesgo como la presión arterial y el colesterol, los cuales siguen siendo fundamentales para la salud del corazón y el cerebro; sin embargo, en esta declaración se destaca la investigación sobre factores externos como la calidad del sueño, la microbiota intestinal y las condiciones sociales que también están vinculadas a la salud cerebral”, señaló Marsh.

“Uno de los mensajes más importantes de esta declaración científica es que la salud cerebral se desarrolla durante toda la vida. Lo que ocurre en las primeras etapas de la vida puede tener importancia décadas más tarde, lo que también significa que hay oportunidades en cada etapa de la vida para favorecer un envejecimiento cerebral más saludable”, añadió.

¿Qué factores influyen en la salud cerebral?

Según investigaciones recientes, hay numerosos factores mentales, físicos, ambientales y sociales que influyen en la salud cerebral durante toda la vida.

  • Salud mental: En una declaración científica sobre la conexión entre la mente, el corazón y el cuerpo (sitio web en inglés) del 2021 de la American Heart Association, se señaló que los factores psicológicos negativos y los trastornos de salud mental pueden repercutir negativamente en la salud cardiovascular. Con el tiempo, el estrés crónico, la depresión y la ansiedad pueden alterar el cerebro de formas que aumentan el riesgo de pérdida de memoria, demencia y ataque o derrame cerebral. Estos cambios fisiológicos y estructurales pueden incluir inflamación, daño relacionado con el estrés y pérdida de células cerebrales y conexiones. El estrés psicológico a largo plazo mantiene elevadas las hormonas del estrés y provoca arteriosclerosis (sitio web en inglés) (acumulación de placa en las arterias), así como alteraciones en el metabolismo de la glucosa; ambos factores pueden tener efectos perjudiciales para la salud cerebral con el tiempo.
  • Experiencias adversas en la infancia: Los niños que sufren abuso, negligencia, exposición a la violencia doméstica, separación o divorcio de los padres, encarcelamiento, o consumo o dependencia de sustancias ilícitas pueden tener un mayor riesgo de presentar dificultades de aprendizaje y atención en la infancia, así como trastornos de salud mental, deterioro cognitivo y demencia a medida que crecen. 
  • Inflamación crónica: La inflamación a largo plazo puede dañar las células cerebrales y los vasos sanguíneos con el tiempo. Cuando la inflamación comienza a una edad temprana, puede interferir en el desarrollo saludable del cerebro. Puede desencadenarse por una infección durante el embarazo o por estrés crónico. Con el tiempo, esto puede aumentar el riesgo de problemas de aprendizaje, cognitivos y de salud mental. En la edad adulta, la inflamación persistente se asocia con la pérdida de memoria y enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer y el Parkinson.
  • Microbioma intestinal: El intestino y el cerebro están estrechamente conectados y se comunican a través de los nervios, las señales inmunitarias y las hormonas. Las bacterias intestinales saludables producen sustancias que ayudan a proteger el cerebro y a regular la inflamación. Cuando se altera este equilibrio, la inflamación puede aumentar y ejercer presión sobre el cerebro. La salud intestinal puede ser especialmente importante en ciertas etapas de la vida, incluido el desarrollo temprano, la adolescencia y la vejez, cuando los cambios en las bacterias intestinales pueden tener efectos duraderos en la salud cerebral. En la vejez, se ha relacionado la alteración de los microbios intestinales con afecciones como el Alzheimer y el Parkinson.
  • Obesidad: El exceso de peso corporal puede ser perjudicial para la salud general y es un factor de riesgo importante para la salud cerebral durante toda la vida. La obesidad (sitio web en inglés) puede aumentar la inflamación, alterar las hormonas y dañar los vasos sanguíneos, lo que, con el tiempo, puede perjudicar la estructura cerebral y la función cognitiva en todas las etapas de la vida.
  • Sueño: Un sueño saludable (sitio web en inglés) es fundamental para mantener el cerebro equilibrado y con un buen funcionamiento a cualquier edad. En algunas investigaciones se ha descrito el sueño como una inversión en la salud cerebral que se va consolidando con el tiempo. En los niños, el sueño favorece el desarrollo del cerebro y la formación de la memoria a largo plazo. En los adolescentes y los adultos, un sueño constante y de alta calidad favorece la memoria, la atención, la toma de decisiones, el rendimiento laboral y la salud física y mental a largo plazo, lo que lo convierte en un componente fundamental para un desarrollo y un envejecimiento saludables. La falta de sueño y los trastornos del sueño, como la apnea del sueño (sitio web en inglés), pueden aumentar la inflamación y elevar el riesgo de pérdida de memoria y deterioro cognitivo.
  • Factores sociales que influyen en la salud: Las investigaciones actuales confirman que un nivel socioeconómico más bajo, lo que incluye menos años de educación e ingresos más bajos, está relacionado con un mayor riesgo de padecer afecciones de salud como la diabetes tipo 2 (sitio web en inglés) y la presión arterial alta (sitio web en inglés), las cuales pueden causar pérdida de memoria, deterioro cognitivo y demencia. El acceso limitado a alimentos saludables, cuidados de salud y vivienda estable también puede aumentar el riesgo de deterioro cognitivo con el tiempo.
  • Exposiciones ambientales: Las investigaciones actuales indican que la exposición a la contaminación del aire, los metales pesados, los microplásticos y otros contaminantes ambientales, como las partículas procedentes de los incendios forestales, puede dañar lentamente el cerebro, ya que desencadena inflamación, ejerce presión en las células cerebrales y daña los vasos sanguíneos que le suministran sangre. Con el tiempo, esto dificulta la reparación del daño y puede aumentar el riesgo de pérdida de memoria, demencia y ataque o derrame cerebral.

¿De qué maneras se puede mejorar la salud cerebral?

“En conjunto, las pruebas demuestran que la salud cerebral se va forjando durante toda la vida y que los hábitos de vida saludables pueden marcar la diferencia. Abordar factores modificables como la salud mental, las exposiciones ambientales, el sueño y las condiciones sociales puede favorecer el desarrollo cerebral y un envejecimiento saludable”, indicó Marsh.

Las investigaciones indican que los hábitos de vida saludables, como los descritos en los Life’s Essential 8 (sitio web en inglés) de la American Heart Association, pueden favorecer la salud cerebral. Realizar actividad física con regularidad, controlar la presión arterial y el colesterol, practicar hábitos de sueño saludables, evitar el tabaquismo y manejar el estrés han demostrado beneficios continuos. Los patrones de alimentación saludables (sitio web en inglés), como los detallados en la Guía alimentaria del 2026 (sitio web en inglés) de la Asociación, también son un factor clave para moldear la salud intestinal y cerebral. Seguir una dieta de estilo mediterráneo y consumir alimentos ricos en fibra, de origen vegetal y alimentos fermentados, como el yogur y el kéfir, refuerza las bacterias intestinales beneficiosas, mientras que las dietas con alto contenido de alimentos procesados y azúcares añadidos pueden alterar la microbiota intestinal. Evitar el consumo excesivo de alcohol (sitio web en inglés) o de sustancias, aumentar el apoyo social y reducir el estrés financiero también pueden mejorar la salud mental.

¿Qué deben hacer los profesionales de la salud y otros líderes para promover la salud cerebral?

En la declaración se insta a los profesionales de la salud y a los legisladores a proteger y promover una salud cerebral óptima desde antes del nacimiento hasta la edad adulta en todas las comunidades. Dar prioridad a las evaluaciones y el apoyo en materia de salud mental, así como ampliar el acceso a cuidados de salud oportunos y eficaces que respalde los Life’s Essential 8, puede ayudar a mejorar la salud cerebral durante toda la vida. Se necesita más investigación para comprender qué enfoques pueden funcionar mejor en las diferentes comunidades.

Para hacer frente a la creciente carga que supone el deterioro cognitivo relacionado con la edad, la American Heath Association y el Paul G. Allen Frontiers Group crearon la iniciativa AHA-Allen sobre salud cerebral y deterioro cognitivo (sitio web en inglés). Las dos organizaciones, junto con otros colaboradores, han destinado más de $43 millones a la investigación para avanzar en la comprensión de la salud cerebral y mejorar la vida de las personas. Puede encontrar más información sobre las adjudicaciones otorgadas para financiar la investigación en salud cerebral aquí (sitio web en inglés). Además, la Red de Investigación Estratégica sobre Inflamación en Enfermedades Cardíacas y Neurovasculares (sitio web en inglés) de la Asociación otorgó $15 millones a investigadores para estudiar el impacto de la inflamación en la salud del corazón y el cerebro.

“La salud cerebral es un proceso que dura toda la vida, en el que influyen nuestro bienestar mental, el entorno y las elecciones de estilo de vida desde la infancia hasta la edad adulta tardía”, explica Mitchell Elkind, M.D., M.S., FAHA, director científico de Salud Cerebral y Ataques o Derrames Cerebrales de la American Heart Association y expresidente voluntario de la Asociación (2020-2021). “Esta declaración científica llega en un momento oportuno, justo cuando la American Heart Association está ampliando su enfoque, investigación y programación en materia de salud cerebral. Los emocionantes avances científicos en esta área nos recuerdan que cada etapa de la vida ofrece una nueva oportunidad para cuidar nuestro cerebro y nuestra mente, lo que favorece un envejecimiento más saludable y reduce el riesgo de deterioro cognitivo, demencia, ataques o derrames cerebrales, depresión y otros trastornos cerebrales”.

El grupo de redacción voluntario preparó esta declaración científica en nombre del Consejo de Ataques o Derrames Cerebrales, el Consejo de Enfermería de Enfermedades Cardiovasculares y Ataques o Derrames Cerebrales, el Consejo de Cirugía Cardiovascular y Anestesia y el Consejo de Cardiología Clínica de la American Heart Association. Las declaraciones científicas de la American Heart Association promueven una mayor conciencia sobre los problemas causados por las enfermedades cardiovasculares y los ataques o derrames cerebrales, y ayudan a facilitar las decisiones fundamentadas sobre los cuidados de salud. En las declaraciones científicas, se describe lo que se conoce actualmente sobre un tema y las áreas que necesitan investigación adicional. Si bien en las declaraciones científicas se informa el desarrollo de las pautas, no constituyen recomendaciones de tratamiento. Las pautas de la American Heart Association proporcionan las recomendaciones oficiales de la práctica clínica de la Asociación.

Los coautores son la vicepresidenta Helen Lavretsky, M.D., M.S.; Nadine Kasparian, Ph.D.; Nancy Pike, Ph.D., R.N., FAHA; Kristian Doyle, Ph.D.; Neelum Aggarwal, M.D.; Heather Fullerton, M.D., M.A.S.; Autumn Ivy, M.D., Ph.D.; y Nomazulu Dlamini, M.B.B.S, M.Sc., Ph.D, FAHA. Las declaraciones de los autores se encuentran en el artículo.

La Asociación recibe más de un 85% de sus ingresos de fuentes que no son empresas. Estas fuentes incluyen contribuciones de personas particulares, fundaciones y patrimonios, así como ganancias por inversiones e ingresos por la venta de nuestros materiales informativos. Las empresas (incluidas las farmacéuticas, los fabricantes de dispositivos y otras compañías) también realizan donaciones a la Asociación. La Asociación tiene políticas estrictas para evitar que las donaciones influyan en el contenido científico y en las posturas de sus políticas. La información financiera general está disponible aquí (sitio web en inglés).

Recursos adicionales:

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Acerca de la American Heart Association

La American Heart Association es una fuerza incansable para un mundo de vidas más largas y saludables. La organización ha sido una fuente líder de información sobre salud durante más de cien años y su objetivo es garantizar la equidad en la salud en todas las comunidades. Con el apoyo de más de 35 millones de voluntarios en todo el mundo, financiamos investigaciones vanguardistas, defendemos la salud pública y proporcionamos recursos fundamentales para salvar y mejorar vidas afectadas por enfermedades cardiovasculares y ataques o derrames cerebrales. Trabajamos incansablemente para hacer avanzar la salud y transformar vidas cada día mediante el impulso de avances y la implementación de soluciones comprobadas en las áreas de ciencia, políticas y cuidados. Comuníquese con nosotros en heart.org (sitio web en inglés), Facebook o X, o llame al 1-800-AHA-USA1.


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